
Deje de perder dinero cada vez que baja la temperatura
Seamos honestos: un patio vacío en noviembre es simplemente una pérdida de espacio. Es como una ciudad fantasma. Sus clientes quieren sentarse afuera, pero nadie se quedará allí si tienen frío mientras esperan su comida.
La mayoría de las personas intentan solucionar este problema con calentadores de aire forzado, pero eso es como tratar de calentar el viento. No funciona. En cambio, nosotros utilizamos calentadores de infrarrojos.
Lo genial de ellos es que no calientan el aire, sino a las personas. Es como estar bajo el sol en un día soleado. Incluso cuando hay brisa, sus clientes siguen calientes, ya que el calor llega directamente a ellos, y no al cielo.
Diseñados para el mundo real
El equipo para exteriores sufre mucho con la lluvia, la nieve y la suciedad de las calles urbanas. Por eso, utilizamos equipos con clasificación IP44. En términos sencillos, eso significa que los dispositivos están bien sellados. Utilizamos sellos resistentes y carcasas impermeables para que un poco de lluvia o agua no dañe el equipo. Puede instalarlos en lugares semi-exposidos y olvidarse de ellos.
Calor instantáneo, sin espera
Cuando alguien se sienta a una mesa, quiere sentirse cálido ya. No van a esperar veinte minutos a que el calentador caliente todo el patio.
Nuestros emisores de ondas cortas alcanzan su temperatura máxima en segundos. Es increíblemente eficiente. Puede dirigir el calor hacia una mesa específica o hacia un rincón acogedor, sin desperdiciar energía en todo el área.
Un consejo importante: estos dispositivos generan mucha energía. Debido a eso, asegúrese de que sus cables y disyuntores puedan soportar esa carga. Lo último que quiere es que las luces se apagan justo en medio del horario de mayor actividad.
Conclusión
La lógica es simple: si su patio está cerrado, ese espacio le cuesta dinero. Al instalar calentadores impermeables, en realidad está añadiendo nuevas mesas a su restaurante, sin necesidad de construir algo nuevo.
Además, los clientes felices son clientes que se quedan más tiempo. Piden otra ronda de cócteles o el pastel de chocolate que no tenían previsto pedir. Así, una “baja temperatura” se convierte en una razón para que la gente venga a visitarlo.